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Catálogo Bibliográfico

00203


  

Los derechos del consumidor en la jungla del capitalismo salvaje

[Monografía]. -- , --

  Este trabajo tiene por objetivo describir someramente la situación del consumidor argentino. Se analizan sus derechos; partiendo de la premisa de que "el cliente siempre tiene razón" utilizada en las economías capitalistas maduras donde se ha descubierto que es más barato darle la razón a los clientes. No ocurre lo mismo en nuestro país donde los reclamos individuales son contados, hay muy poca reacción colectiva en defensa de sus derechos y la situación del consumidor puede sintetizarse como "el cliente nunca tiene razón". En nuestra economía, la relación entre el usuario o consumidor y el productor de bienes o servicios está representada por una pirámide en cuya base se encuentra el sector más débil, es decir el consumidor. Inmediatamente por encima de ellos se sitúan los agentes de las empresas: transportistas, bancarios, empleados públicos, docentes, inspectores, empleados de comercio, gastronómicos, cuentapropistas, la propia policía y, en general todos los ocupados en el sector servicios, desempeñando una función muy peculiar que es a la vez represora y de bloqueo. Más arriba están los comerciantes establecidos, miembros de profesiones liberales y otros. Otro sector del mismo nivel está ocupado por los que efectúan reparaciones y mantenimiento de todo tipo. Finalmente, en el vértice de la pirámide están los empresarios y sus ejecutivos, los funcionarios públicos y los dignatarios de estamentos corporativos. Salta a la vista que nuestra pirámide no es otra cosa que la representación de un mercado autoritario, en el que no todos los consumidores son iguales. Nuestro país está todavía en la etapa predatoria del capitalismo salvaje dentro
del cual el usuario/consumidor carece de un marco regulatorio eficaz y del amparo de funcionarios responsables de hacer cumplir las regulaciones existentes. La actitud de sometimiento del usuario así como su pasividad es una respuesta natural al autoritarismo que persiste de las dictaduras, a pesar del advenimiento de los gobiernos democráticos, debido a la falta de gimnasia contestataria en lo institucional y en parte porque las autoridades surgidas del voto popular tienen resabios autoritarios. En esta sociedad afirmar los derechos del consumidor es un camino para robustecer la democracia, porque la vigencia de esos derechos implicaría una victoria en la lucha contra la corrupción y la arbitrariedad; ambos frutos del autoritarismo. Los habitantes de la ciudad de Buenos Aires están doblemente desprotegidos en su condición de usuarios y consumidores: por ser víctimas del mismo grado de desprotección del resto y por ser ciudadanos de segunda, ya que no pueden elegir a quienes toman diariamente las decisiones que afectan sus vidas y sus intereses. Por otra parte existe una intrincada maraña de jurisdicciones e intereses que obstaculizan las soluciones de fondo que reclama la ciudad. Incluye bibliografía.

  1. 
ARGENTINA
; 2. 
AR
; 3. 
PROTECCION DEL CONSUMIDOR


  (1) Inv.: 03485 S.T.: 00203

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Formulario para Solicitud de Material

Cincunegui, Miguel
Los derechos del consumidor en la jungla del capitalismo salvaje [Monografía]. -- Buenos Aires : Centro para la Gestión Urbana, s.f.

Este trabajo tiene por objetivo describir someramente la situación del consumidor argentino. Se analizan sus derechos; partiendo de la premisa de que "el cliente siempre tiene razón" utilizada en las economías capitalistas maduras donde se ha descubierto que es más barato darle la razón a los clientes. No ocurre lo mismo en nuestro país donde los reclamos individuales son contados, hay muy poca reacción colectiva en defensa de sus derechos y la situación del consumidor puede sintetizarse como "el cliente nunca tiene razón". En nuestra economía, la relación entre el usuario o consumidor y el productor de bienes o servicios está representada por una pirámide en cuya base se encuentra el sector más débil, es decir el consumidor. Inmediatamente por encima de ellos se sitúan los agentes de las empresas: transportistas, bancarios, empleados públicos, docentes, inspectores, empleados de comercio, gastronómicos, cuentapropistas, la propia policía y, en general todos los ocupados en el sector servicios, desempeñando una función muy peculiar que es a la vez represora y de bloqueo. Más arriba están los comerciantes establecidos, miembros de profesiones liberales y otros. Otro sector del mismo nivel está ocupado por los que efectúan reparaciones y mantenimiento de todo tipo. Finalmente, en el vértice de la pirámide están los empresarios y sus ejecutivos, los funcionarios públicos y los dignatarios de estamentos corporativos. Salta a la vista que nuestra pirámide no es otra cosa que la representación de un mercado autoritario, en el que no todos los consumidores son iguales. Nuestro país está todavía en la etapa predatoria del capitalismo salvaje dentro
del cual el usuario/consumidor carece de un marco regulatorio eficaz y del amparo de funcionarios responsables de hacer cumplir las regulaciones existentes. La actitud de sometimiento del usuario así como su pasividad es una respuesta natural al autoritarismo que persiste de las dictaduras, a pesar del advenimiento de los gobiernos democráticos, debido a la falta de gimnasia contestataria en lo institucional y en parte porque las autoridades surgidas del voto popular tienen resabios autoritarios. En esta sociedad afirmar los derechos del consumidor es un camino para robustecer la democracia, porque la vigencia de esos derechos implicaría una victoria en la lucha contra la corrupción y la arbitrariedad; ambos frutos del autoritarismo. Los habitantes de la ciudad de Buenos Aires están doblemente desprotegidos en su condición de usuarios y consumidores: por ser víctimas del mismo grado de desprotección del resto y por ser ciudadanos de segunda, ya que no pueden elegir a quienes toman diariamente las decisiones que afectan sus vidas y sus intereses. Por otra parte existe una intrincada maraña de jurisdicciones e intereses que obstaculizan las soluciones de fondo que reclama la ciudad. Incluye bibliografía.

1. ARGENTINA; 2. AR; 3. PROTECCION DEL CONSUMIDOR

(1) Inv.: 03485 S.T.: 00203
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