Revitalización de la administración pública
En: Reforma y Democracia. -- no. 1 ((Ene. 1994), 0). --
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(Ene. 1994)
Se analiza en el artículo la situación actual de la administración pública desde diferentes perspectivas mundiales; se consideran sus defectos -en la teoría y en la práctica- y se formulan los principales objetivos para desarrollarla desde una perspectiva global. La administración pública ha sido severamente cuestionada durante las últimas décadas; se ha visto perjudicada a causa de que áreas significativas de la misma fueron privatizadas; además, su incapacidad para demostrar superioridad sobre la administración privada también la ha afectado. En estos momentos se discute el rol del Estado administrativo; después de un siglo de crecimiento ininterrumpido, puede preverse que el Estado administrador se desprenderá de aquellas actividades que quizás nunca debería haber asumido, si bien permanecen algunas reservadas a la exclusiva competencia de la administración pública, como la labor legislativa, las relaciones exteriores, el control de las fuerzas armadas, la salud pública y la educación. Aumente o disminuye el sector público habrá nuevos intentos por mejorarlo a nivel mundial, ya que el público reclama más valor por su contribución a través de los impuestos; esto deberá traducirse en políticas públicas más eficaces, mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos y una mejor gerencia económica. Simultáneamente la población exigirá controlar a la administración pública: el blanco será el despilfarro, el fraude y el abuso además de la corrupción en todas sus formas. En síntesis, el autor considera que el futuro se planteará no atacando o defendiendo la administración pública sino reformándolo. Para superar la situación actual es esencial
abordar las buropatologías. En el diseño de políticas a este respecto deben contemplarse los siguientes factores: desburocratización, responsabilidad y ética públicas, recibir y resolver las quejas, a partir de una mayor participación pública. Por lo demás, la globalización plantea nuevos desafíos intelectuales que deben superar la idea tradicional de nación. La administración pública después de focalizarse en los sistemas y culturas específicas del país, ha quedado rezagada en campos de estudio tales como ciencia política, ciencia social y economía. Cada país específico debe reubicarse dentro de un contexto global y referido a marcos de carácter universal. El autor concluye que sin una adecuada globalización, la administración pública continuará académicamente dentro de un segundo rango y fracasará en alcanzar su potenciación desde el punto de vista profesional.
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