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La administración pública para la democracia : algunos aspectos estratégicos
[Monografía]. --
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1993. --
Se examinan las bases que pueden sustentar la modernización administrativa en España, y en especial el papel que desempeñan los recursos humanos en este proceso. Se consideran los aspectos organizativos de la Administración Pública, se hace referencia a la calidad en la gestión, y se discuten las políticas de recursos humanos y la efectividad de la formación. La Administración se encuentra inmersa en un proceso acelerado de cambios, en una situación de sistema abierto. La sociedad requiere de aportes energéticos para mantener su dinamismo, en un contexto de recursos limitados. Esto obliga a aceptar una hipótesis conservacionista de finitud, abandonando las quimeras de un progreso infinito. En estas condiciones, es preciso prepararse para la decisión y el trabajo en incertidumbre. La construcción de la sociedad en incertidumbre exige elementos que favorezcan actitudes positivas y creadoras. Igualmente, es preciso desterrar viejos atavismos patrimonializantes, para sustituirlos por un ejercicio ordenado, generoso y cooperativo, que esté más atento a la respuesta adecuada a las demandas y no a pequeñas actitudes egoístas. Con estas reglas se podrá construir una organización capaz de producir y distribuir correctamente los bienes inmateriales que necesita el tipo de sociedad abierta. Las transformaciones conducentes a alcanzar nuevos espacios de relación y de atención en la Administración Pública deben operar haciendo de las leyes instrumentos jurídicos que garanticen los principios de equidad, justicia y libertad, y estableciendo mecanismos de comunicación y relación entre los ciudadanos y entre éstos y quienes tienen a su cargo la atención
de las necesidades de la sociedad. En este marco, el ciudadano debe ser atendido como cliente de los servicios públicos y no como un súbdito de la Administración. La calidad es un proceso que puede percibirse como un mecanismo de interacción o comunicación que llega a definir o condicionar la estructura de una organización. En este sentido, la calidad exige que los productos obedezcan a unos parámetros de fiabilidad, de control, y con unos costes que tengan en cuenta las posibilidades y los gustos de la clientela. El espacio de la calidad vendría a ser independiente, aunque superpuesto al de la organización-administración. La cultura administrativa es la óptica desde la cual la Administración se proyecta hacia la sociedad, así como la óptica desde donde la Administración es percibida por el conjunto de la sociedad. Para producir y distribuir los servicios con calidad, la Administración debe poner a punto no sólo la organización, sino también a sus recursos humanos, que deben estar capacitados para trabajar con flexibilidad, responsabilidad y comunicarse con agilidad y eficacia. Los procedimientos y métodos para hacer acordes las necesidades de la organización y las aspiraciones de cada uno de los empleados públicos, deben tomar en consideración numerosos factores que hagan de los sistemas de selección y formación de personal la base de sostén del andamiaje de los recursos humanos.
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Inv.: 03452
S.T.: 00732