Logo CEDOM

Centro Documental de Información y Archivo Legislativo
Catálogo Bibliográfico


  

Burocracia y reforma de la administración


  En: Revista Argentina del Régimen de la Administración Pública. -- Año 13, no. 156 ((Sep. 1991), 0). --
Buenos Aires :

[s.n.]

,

  El autor introduce la Conferencia pronunciada en el Congreso Internacional sobre la Transformación del Estado, 1991, señalando que no todos advierten que sin burocracia cualquier sistema sería imposible. Analiza la burocracia del sector público en el marco de la necesidad de reforma administrativa presente en todas las naciones. Define a la burocracia formalmente como una técnica de organización para la toma de decisiones y materialmente como un grupo humano y como tal resistente al cambio aun de manera inconsciente; propone la participación para evitar esa resistencia y para lograrla, la necesidad de la previa información: qué y por qué se quiere cambiar, qué beneficios resultarán para el empleado concreto (mejora salarial, en el hábitat y demás condiciones de trabajo, mayor capacitación profesional). Afirma que el problema eficacia-eficiencia en las administraciones públicas tiene una valoración diferente a la de las administraciones privadas: no se trata del despilfarro de costos y la no consecución de los objetivos, sino de considerar el costo de la honestidad pública y el objetivo del buen gobierno, de la no discriminación, de la igualdad de oportunidades, es decir, logros políticos. Distingue a la burocracia -fundada en normas jurídicas- de la tecnocracia expresada en reglas técnicas: ambas son modelos directamente insertados en el proceso de toma de decisiones, ya que el político si bien toma las decisiones lo hace condicionado por los aparatos burocráticos y tecnocráticos. Adhiere al pensamiento de Burnham en su libro "La revolución de los directores", donde sostiene que existe una clase directorial (managers) que gobierna a las
grandes estructuras productivas (públicas o privadas) y que, sin estar ligados a la propiedad de la empresa vincula su status económico y social con el rendimiento empresario, pero el autor advierte que en el campo privado los directores se encuentran relativamente controlados por los accionistas, en el sector público el gobierno de los directores sobre las empresas es total y permanecen, pese a la inestabilidad de los ministros y la variabilidad de las mayorías parlamentarias. Considera que en este último caso la empresa del Estado es un feudo directorial con el agravante que aquí los directores no viven de la empresa (como en el sector privado) sino de los impuestos que paga el pueblo. Observa que en estos casos puede hablarse de directocracia, a la que caracteriza como producto y motor a la vez del Estado empresarial, una logia burocrática que mediatizando el esfuerzo de todo el pueblo sólo busca satisfacer sus propias finalidades. Plantea la necesidad desregular, ya que la maraña de regulaciones sólo sirve para alimentar el aparato burocrático; que llevado al Estado a su justa medida, se podrá revalorar la organización burocrática, de una burocracia al servicio del Estado servidos del Bien Común.

  1. 
ARGENTINA
; 2. 
AR
; 3. 
REFORMA ADMINISTRATIVA
; 4. 
BUROCRACIA

Dirección: Hipólito Yrigoyen 502. C.A.B.A.
Horario: Lunes a Viernes de 10 a 17 hs.
Teléfonos: 4338-3001/3203/3204
mail: infocedom@legislatura.gob.ar
web: cedom.gob.ar


Warning: First parameter must either be an object or the name of an existing class in /var/www/pergamoweb/pergamo/documento.php on line 192

Formulario para Solicitud de Material

Barra, Rodolfo Carlos
Burocracia y reforma de la administración
En: Revista Argentina del Régimen de la Administración Pública. -- Año 13, no. 156 ((Sep. 1991), 0). -- Buenos Aires : [s.n.], (Sep. 1991)

El autor introduce la Conferencia pronunciada en el Congreso Internacional sobre la Transformación del Estado, 1991, señalando que no todos advierten que sin burocracia cualquier sistema sería imposible. Analiza la burocracia del sector público en el marco de la necesidad de reforma administrativa presente en todas las naciones. Define a la burocracia formalmente como una técnica de organización para la toma de decisiones y materialmente como un grupo humano y como tal resistente al cambio aun de manera inconsciente; propone la participación para evitar esa resistencia y para lograrla, la necesidad de la previa información: qué y por qué se quiere cambiar, qué beneficios resultarán para el empleado concreto (mejora salarial, en el hábitat y demás condiciones de trabajo, mayor capacitación profesional). Afirma que el problema eficacia-eficiencia en las administraciones públicas tiene una valoración diferente a la de las administraciones privadas: no se trata del despilfarro de costos y la no consecución de los objetivos, sino de considerar el costo de la honestidad pública y el objetivo del buen gobierno, de la no discriminación, de la igualdad de oportunidades, es decir, logros políticos. Distingue a la burocracia -fundada en normas jurídicas- de la tecnocracia expresada en reglas técnicas: ambas son modelos directamente insertados en el proceso de toma de decisiones, ya que el político si bien toma las decisiones lo hace condicionado por los aparatos burocráticos y tecnocráticos. Adhiere al pensamiento de Burnham en su libro "La revolución de los directores", donde sostiene que existe una clase directorial (managers) que gobierna a las
grandes estructuras productivas (públicas o privadas) y que, sin estar ligados a la propiedad de la empresa vincula su status económico y social con el rendimiento empresario, pero el autor advierte que en el campo privado los directores se encuentran relativamente controlados por los accionistas, en el sector público el gobierno de los directores sobre las empresas es total y permanecen, pese a la inestabilidad de los ministros y la variabilidad de las mayorías parlamentarias. Considera que en este último caso la empresa del Estado es un feudo directorial con el agravante que aquí los directores no viven de la empresa (como en el sector privado) sino de los impuestos que paga el pueblo. Observa que en estos casos puede hablarse de directocracia, a la que caracteriza como producto y motor a la vez del Estado empresarial, una logia burocrática que mediatizando el esfuerzo de todo el pueblo sólo busca satisfacer sus propias finalidades. Plantea la necesidad desregular, ya que la maraña de regulaciones sólo sirve para alimentar el aparato burocrático; que llevado al Estado a su justa medida, se podrá revalorar la organización burocrática, de una burocracia al servicio del Estado servidos del Bien Común.

1. ARGENTINA; 2. AR; 3. REFORMA ADMINISTRATIVA; 4. BUROCRACIA
Solicitante: