EL BARRIO PORTEÑO DE BOEDO Y JOSE GONZALEZ CASTILLO
En: TODO ES HISTORIA. -- no. 310 (MAYO, 1993). --
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1967
A cuarenta cuadras del centro, Boedo fue el campo a mediados del siglo pasado. Sus quintas abastecían a la ciudad de frutas, verduras y leche fresca. La llegada de los inmigrantes modificó esa fisonomía, sin borrarla nunca del todo. Las casitas levantadas con las manos de los mismos obreros que las habitaban, el <<tranway>>, los carros que trajinaban emparedados, acercaron el barrio al centro, sin fundirlo con el centro. El <<perfume de yuyos y de alfalfa>> permanecerá en sus esquinas, en sus bares, pizzerías, bibliotecas, glorietas, donde coincidían criollos y gringos. Esa historia nutrió su personalidad.
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