CAPÍTULO 1: LOS ORÍGENES DE LA CIUDAD MODERNA (1880-1914)
En: BUENOS AIRES. HISTORIA DE UNA CIUDAD. TOMO I. -- 1ª ED. --
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2007
ESTE MATERIAL PERTENECE A LA COLECCIÓN DOCUMENTAL DE TANGO
La cultura de los arrabales se expresaba a través de sus protagonistas, inmigrantes que se quedaron en la ciudad y sin lugar en los conventillos, junto con negros y los soldados que volvieron de la campaña al desierto y se encontraban desocupados. Se les sumaban gauchos y paisanos que quedaron del otro lado del alambrado. Conseguían trabajo en los mataderos y saladeros: Caseros y La Rioja en Parque Patricios, como Los Corrales. Primero fue la danza, a partir de la música negra, la milonga y la habanera; luego la música y el lunfardo. El tango no tiene fecha de nacimiento, pero sí padre: el gaucho compadrito, el guapo. Todos ellos, hombres solos, que iban a bailar a los prostíbulos. Ya los negros bailaban en los tambos, o tangos, de ahí el nombre prestado; luego en locales exclusivos. Nacido en los conventillos y el arrabal a fines del siglo XIX, luego pasó a los burdeles, donde pequeñas orquestas amenizaban la espera de los clientes, pero también en locales para bailar. Por su origen, hubo quienes lo consideraban sinónimo de la marginalidad y la prostitución; sin embargo, fueron las clases dominantes quienes lo popularizaron, importando de París el reconocimiento que tuvo. Comenzó a perfilar su propia identidad a partir del cambio de instrumentos, la guitarra por el bandoneón; pasó de pícaro y alegre a melancólico y sensual. Con ese giro triunfó en París. Mi noche triste, de Contursi y cantado por Gardel, inauguró el tango-canción. Posterior a 1912, fue reconocido como la música de Buenos Aires. Su desarrollo convocó a músicos profesionales, con presencia del piano, letristas estables y arreglistas. (pág. 234 a 239).
ISBN: 978-950-49-1738-0
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